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jueves, 27 de septiembre de 2012

La Estadística al servicio del fraude electoral

Reciéntemente se ha publicado una interesante noticia donde un grupo de estadísticos austríacos han desarrollado un método estadístico para detectar los fraudes electorales una vez concluido el recuento de votos. Este método está enfocado en la votación de unidades territoriales y los resultados de su estudio, en el que ha participado la Universidad Médica de Viena, se publican ahora en la revista Proceeedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
 
La idea es que si una región pequeña tiene un alto porcentaje de participación electoral, y virtualmente todos los votos de esa área son por sólo un candidato, es probable que sea debido a que llenaron las urnas con votos a favor, o destruyeron los votos de oponente (o los contaron mal, etcétera).
 
Si suficientes distritos presentan este problema, es posible que puedan alterar los resultados de una elección, y esto fue lo que encontraron los investigadores al analizar las elecciones del año pasado en Uganda y las de comienzos de este año en Rusia, donde volvió Vladimir Putin al poder tras ser primer ministro.
 
El eje vertical es el porcentaje de votos al candidato ganador, y el eje horizontal, el porcentaje de participación electoral.


Si observamos el gráfico, en las elecciones de Uganda y de Rusia hubo numerosos lugares donde el candidato ganador obtenía cifras cercanas al 100% de los votos efectuados.
 
Ese sistema sugiere que la manipulación electoral puede ser gradual o extrema. En el primer caso el fraude se produce cuando, con una tasa dada, se añaden papeletas a un partido o candidato particular y se retiran las de otros aspirantes. El fraude extremo, en cambio, se observa cuando el 100% de la participación electoral recoge la mayoría de los votos a favor de un partido o candidato concreto.
 
Thurner y sus colegas aplicaron su modelo paramétrico a los últimos procesos electorales de países como Rusia, Austria, Canadá, República Checa, España y Suiza, donde “los resultados electorales están disponibles en una base de datos simple”, comenta Thurner. Se centraron en los datos de la distribución de voto en distritos electorales con menos de 5.000 personas circunscritas.
 
Al analizar los datos de la distribución de voto de acuerdo a esos test vieron que, mientras en países con elecciones justas, como España o Suiza, la distribución de voto al partido ganador seguía una distribución aproximadamente gaussiana, esto no se observaba en otros casos. En Rusia la asimetría de la distribución estaba por debajo de la del resto de países, lo que según los investigadores indica la presencia de alguna anomalía, es decir, de fraude.
 
Este modelo estadístico puede ayudar a hacer más justos los procesos electorales en los sistemas democráticos ya que “permite hacer un análisis cuantitativo para detectar posibles irregularidades”, concluye Thurner. Los responsables del estudio quieren con su investigación llamar la atención para que “organizaciones como la OSCE o las Naciones Unidas creen una página web donde se encuentren los datos electorales de cada nación”.

Lamentablemente el método no es lo suficientemente robusto para países con menos de 100 distritos electorales, como también hay que tener claro que hay países donde hay zonas con profundas discrepancias políticas como Canadá, donde los conservadores ganaron con más del 40% de los votos en todas las provincias angloparlantes de país, pero sólo obtuvieron 16,5% en la provincia francófona de Quebec.

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